En las buenas y en las malas hasta el fin...

viernes, 9 de mayo de 2008

Je-je-je ¿No lo soñé?

Monumentalazo. Histórico. Heroico. Increíble. La venganza, 12 años después. Otra vez las lágrimas, pero distintas a las de aquella noche en la que el equipo del Bambino era eliminado por el de Ramón. Son lágrimas de alegría, de felicidad, surgidas de la sensación única, inexplicable, distinta a las demás, la sensación de ser hincha de San Lorenzo. Dicen que la historia de la “argentinidad al palo” oscila del éxtasis a la agonía. En nuestro caso es de la agonía al éxtasis, como bien dice Bejuk en Olé, en tan solo 4 minutos. Como marcan nuestros 100 años de historia. Porque ser cuervo es así, una mezcla de sensaciones únicas, de momentos inolvidables. De los malos, muchos. De los buenos, otros tantos. Así nacimos. Así crecimos. Así nos hicimos grandes. Sufrimos, como pocos. Parecíamos muertos, pero resucitamos, como siempre. Para volver a hacernos grandes. Así es nuestra historia. La de los 100 años y la de anoche. Y volveremos a sufrir. A parecer muertos. Y a resucitar. Porque el sufrimiento es parte de ser cuervo. Es parte de lo que nos hace distintos.

Del partido qué se puede decir. Era una batalla, se sabía. Tenía todos los condimentos mediáticos. Los ex, de un lado y del otro. Las picas en el partido de ida. Las presiones. La historia. Y una multitud en el Monumental. El marco perfecto para un partido que va a quedar grabado en la memoria, de cuervos y gallinas. Del fútbol todo.

Llegamos a la cancha con el partido empezado. El tráfico desde el centro era un infierno y estacionar por Núñez otro. Subiendo las escaleras se escucha un grito de gol. Lo gritan los cuervos que suben. ¿Pero si el grito parece que viene de abajo?, me pregunto. Entramos corriendo para ver que pasaba. Y se veían los brazos de los cuervos cruzándose en el aire, por el gol mal anulado por el línea Maidana (bien Ramón al meterle presión), al Loco Abreu. Respiramos, todavía estábamos 0 a 0. Pero el respiro duró poco, ya que enseguida llegó un gol que no vimos, porque desde las bocas de entrada/salida solo se veía de la mitad para el arco de Carrizo. Un tiro libre de Abelairas que no fue conectado por Falcao, pero que sorprendió a una pobre respuesta de Orion. 0-1. La cosa pintaba mal.

La cuestión se ponía difícil, pero no imposible. Había que empatarlo rápido. El partido se le iba de las manos a Pezzotta (se confirma que esta clase de partidos solo pueden ser dirigidos por Baldassi). Falcao castigaba a Méndez y los jueces se hacían los sotas. Orion quería hacer justicia por mano propia y le pegaba a Abelairas, que nada tenía que ver. Por suerte el árbitro solo lo amonestó. Y luego más actitudes infantiles. Y como de costumbre, Rivero. Este chico confunde lo que es dejar todo en la cancha, con hacerse expulsar en los momentos que el equipo más lo necesita. Como pasó en Toluca, Rivero se borró. Y esto debe ser castigado, por dirigentes y técnico. Y la gente tiene que entenderlo. En el fútbol hay que meter, pero usando la cabeza.

En el entretiempo y en la salida del equipo, los cuervos nos hicimos sentir. No queríamos que se repita la historia del 96. Nosotros reemplazaríamos a ese jugador menos para conseguir el empate. Lamentablemente Bottinelli tampoco lo entendió. Acompañó 40 metros a Falcao, para clavarle un codazo estúpido en la cara, cuando la pelota ya la tenía Orion y la jugada estaba terminada. Y para colmo en el área. Expulsión y penal para River por culpa de otra actitud idiota e inexplicable, que también deberá ser sancionada por el club.

Abreu clavó el segundo (Orion volvió a ir hacia el otro palo, por suerte no fuimos a penales). Y para colmo el Loco lo gritó. Ahí la calentura en la tribuna cuerva llegó hasta el tope. La mayoría de la gente lo insultó, yo no pude. Le tengo mucho cariño y en ese momento mis insultos se dirigían a Bottinelli y Rivero. Reconozco que Abreu estuvo algo mal, no porque grite el gol, sino por algunos gestos que vienieron después, tras escuchar los insultos de los cuervos. Duele mas con él que siempre había sido respetuoso y cada vez que podía agradecía a San Lorenzo por haberle abierto un montón de puertas en el fútbol. Quiero pensar que se dejó influenciar porque el partido estaba caliente y su relación con las gallinas no era la mejor. Hacía unos días había declarado que su hija se había puesto a llorar por como lo insultaban. Pero bueno, prefiero quedarme con los gratísimos recuerdos del Loco con la camiseta del Ciclón, sus goles en los clásicos, sus festejos. Otros grandes ídolos del club, como Sanfilippo y el Beto Acosta, pasaron por momentos parecidos cuando jugaron en Boca, y luego se los perdonó.

Como dije el partido estaba muy caliente y pintaba para que pronto nos quedemos con 8. Pero por suerte el equipo de Simeone se equivocó y en lugar de enfriar el partido teniendo la bola, nos la regaló. Y fuimos. Los 9 que quedaron en la cancha, empujados desde el fondo por los gritos de Orion. La entrega de Gonzalito, cumpliendo su función y la del estúpido de Rivero. El ingreso de Aguirre para sacar de cabeza y ser el primero en la noche en ganarle a Abreu (nobleza y estupidez de Botti obligan, ahora Aguirre debe ser titular). Placente dejando todo en el segundo tiempo y llevando la pelota con criterio hacia adelante. El Chaco Torres incansable, comiendo piernas, pero sin desmedirse y jugando la pelota con precisión. Como el Negro Acevedo y hasta Alvarado luego. Con un D´Alessandro que por fin se hacía dueño de la pelota, teniendo también su propia revancha. Con Silvera algo ido del partido, pero aguantando una pelota clave en el área, para que llegara el descuento de Bergessio. ¿Qué decir de Bergessio? El héroe de la noche. Se recibió de ídolo. Otro incansable, hasta cuando parece cansado. Va a todas y deja la vida. Corre a los defensores cuando salen jugando. No da una por perdida. Y así llegó el descuento, tras un buen pase de Placente.

Lo gritamos como locos. Estábamos vivos, otra vez. Hasta ahí había penales. Sabíamos que no era lo mejor. Carrizo es un especialista y Orion todo lo contrario. Tal vez hubiésemos firmado si en ese momento nos decían que ésa era la opción. Pero cuatro minutos después se acabó esa posibilidad. El cabezazo de Bergessio entró, para vengar aquel del Cabezón Ruggeri en el 96. Y se desató un grito interminable en lo alto de la tribuna visitante y en todas las casas de los que lo seguían por televisión, porque no consiguieron alguna de las 7100 entradas. Y en los bares de Boedo y en todos los puntos del país y del mundo donde haya un cuervo. Y seguramente también en el Bambino, Silas, Biaggio, Ruggeri y el Gallego González. En todos los que estuvimos aquélla trágica noche y teníamos sed de venganza.

Y el Monumental enmudeció. 50.000 gallinas miraban incrédulas lo que sucedía, pensando en que tupperware se iban a encerrar por estos trágicos días, tras caer en la Bombonera y ser eliminados por un hijo pródigo. Permanecieron callados, mudos, mientras a las estrellitas de su equipo (el chileno Sánchez, el pequeño buenas noches, etc) les quemaba la pelota en los pies. Encima Tuzzio, quien minutos antes solo se dedicaba a hacer tiempo, prefirió irse antes al vestuario y no sufrir el papelón del final. Y va a haber velorio en el gallinero, gritábamos los cuervos desde arriba. Esa misma canción que se inventó en el 96 y que se hacía realidad (al menos en una parte, hasta ahora).

Una parte, hasta ahora. Quiero pensar en frío por un instante, aunque recordar el partido no me lo permite. El objetivo de San Lorenzo es ganar la Copa, no quedarse solamente con la eliminación a River. Está bien el festejo, la locura y las cargadas. Pero no se debe desviar la mira. Solo se subió un escalón más. Importantísimo y difícil, sin dudas. Ahora viene la dura Liga de Quito y nuevamente los fantasmas de la altura. Estamos entre los 8 mejores equipos de América y ya no hay rivales fáciles, pero si antes de comenzar la Copa nos decían que íbamos a enfrentar a la Liga de Quito en Cuartos, firmábamos todos, sin lugar a dudas.

Dejamos en el camino a River y a los fantasmas de la historia. ¿Vieron que no mordían? Si empujamos todos se puede. Aunque estemos en inferioridad, numérica y futbolística. Porque desde la tribuna podemos transformarnos en uno, dos o los jugadores que hagan falta (esto no significa que se pueden seguir permitiendo expulsiones irresponsables como las de anoche). Porque así somos los cuervos. No somos espectadores. Somos parte del juego. River lo sintió anoche. Racing el año pasado. El Rojo aquella tarde del gol de Montillo. Y Boca siempre, claro. Agonizábamos, como en Bolivia, y volvimos a vivir. Resucitamos, como cuando volvimos de la “B” o cuando fuimos locales nuevamente. Como marca nuestra historia. Esa historia distinta. Única. Inexplicable.

jueves, 8 de mayo de 2008

Díaz "D"

El Ciclón visita hoy el Monumental con el objetivo de obtener un resultado que le permita acceder a los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Tenemos los nervios de punta. Faltan algo más de 8 horas para el comienzo del encuentro y la ansiedad nos mata.

Se ha hablado y escrito mucho en estos últimos días acerca del planteo que debe utilizar el DT para esta noche. Que jugar de contra, que atacar de igual a igual, que cuidar la pelota y otras opciones. Lo único cierto es que San Lorenzo ganó 2 a 1 el partido de ida y con un empate le alcanza para clasificar.

El tema es, ¿Cómo nos aseguramos un empate? Si bien es cierto que con el 0 a 0 alcanza, no deja de ser un resultado peligroso hasta el final, ya que un solo gol de River nos dejará sin nada.
La actualidad de la Copa indica que, a excepción de San Pablo, el resto de los equipos clasificados hasta ahora a los cuartos de final, han marcado al menos un gol de visitante, a saber:

Fluminense: Marcó dos goles en su victoria como visitante en Medellín y luego tuvo una vuelta tranquila de local.

LU de Quito: Un gol clave en La Plata al comienzo del partido, que obligaba a Estudiantes a meter 4 goles.

Atlas: Un gol en Lanús que le dio la victoria como visitante y le permitió solo empatar de local para clasificarse.

Boca: Mal que nos pese, es el ejemplo a seguir. Cuando muchos dudaban de su clasificación por el supuestamente escaso 2-1 de local, metió 2 goles en el Mineirao en el primer tiempo y obligó a Cruzeiro a meter 4 para dar vuelta la historia.

América: tras caer 2-4 en México, dio vuelta la serie clavando 3 goles en el Maracaná.

Solo San Pablo no marcó de visitante, aunque sacó un buen resultado empatando sin goles en Montevideo y luego eliminó a los uruguayos con un 2-0 en el Morumbí.

Sería ideal que San Lorenzo pueda marcar al menos un gol para tranquilizarse. En ese caso River estará obligado a hacer 2 para definir por penales y 3 para eliminarnos. Si el Ciclón marca 2, como lo hizo Boca, River deberá marcar 4.

Todo muy lindo, en teoría. Veremos que pasa en la práctica. Díaz tiene la posibilidad de conseguir SU venganza personal. D´Alessandro tiene la oportunidad de reivindicar SU juego ante todos los ojos que le están apuntando. Es mucha la presión, indudablemente.

Pero esto no es solo una cuestión personal de algunos pocos. Esta es una cuestión de San Lorenzo TODO. De esa mesa de tres patas conformada por el plantel, cuerpo técnico y dirigentes. Pero fundamentalmente de NUESTRA ilusión, la de socios e hinchas que estamos obsesionados por la esquiva Copa. Es el objetivo primordial para este año Centenario, no lo dejemos pasar. Alentemos todos juntos, que estos partidos se ganan dentro de la cancha y acá en los tablones…¡¡¡VAMO´ CICLON, VAMO´ A GANAR!!!

lunes, 5 de mayo de 2008

De la nada a la gloria me voy, así me das más




La falta de Internet en mi nuevo hogar no me permite tener el blog actualizado como solía hacerlo (no es que a mi me guste solo escribir en las malas, como dicen las malas lenguas, no se confundan). Es por eso que ahora subo algo cuando puedo y trato de resumir lo que pasó en estos últimos días tan importantes para San Lorenzo.
Pasó la primera semana. Pasaron las primeras batallas y el Ciclón sigue en pie de guerra, vivo en ambas competiciones. Es que viene el invierno y los cuervos necesitamos alimentarnos bien.
Empecemos por el principio. Para la entrada, un lechoncito boliviano frío pasó por la casa de papá sin pena ni gloria. Con gol tempranero del Rayo Menseguez, San Lorenzo se impuso 1 a 0 sobre su hijo más exitoso, que solo generó una ocasión de gol en todo el partido (tiro en el palo de Roncaglia).
De haber concretado alguna de las tantas ocasiones de gol, especialmente en el primer tiempo, San Lorenzo podría haber goleado al equipo de la Ribera, que lució pálido, tal como se lo demostró su propio presidente Pompilio en declaraciones posteriores.
En el año del Centenario, la historia debía volver a repetirse y así fue, porque nacieron hijos nuestros e hijos nuestros morirán. Que te quede claro boquita, en casa manda papá.
Pasemos al plato principal. Una multitud en el Bidegain para comerse a una gallina caliente. Todos con los nervios de punta, nos escapamos antes de nuestros respectivos trabajos para que no se haga tarde. La historia de las últimas décadas no nos favorecía en este caso. Además River era el único equipo al que Ramón no podía derrotar, desde su asunción como DT plumas negras. Como si esto fuera poco, San Lorenzo nunca había podido derrotar a un equipo dirigido por el Cholo Simeone (Racing, Estudiantes y River). De un lado Ramón, D´Alessandro, Placente, Menseguez. Del otro el “Loco” Abreu y Tuzzio. El partido perfecto para los medios. Ideal para el que le gusta el fútbol por tele y con un vermouth. No apto para cardíacos.
Ahí estábamos los cuervos. Ansiosos, con cierto temor, debo admitir. El aliento se hizo sentir desde temprano. El recibimiento al equipo fue con muchas serpentinas, aunque lejos de la todavía recordada ceremonia de la Copa del 96 ante el mismo rival (Víctor Hugo Morales reconoció públicamente que nunca vio algo igual en una cancha). San Lorenzo arrancó más decidido, aunque River inquietaba con un Abreu que bajó todo y un Falcao que no paró de moverse. Lo mejor del Ciclón pasaba por los pies del Negro Acevedo y las ganas de Rivero y Bergessio. Y llegó el grito tan esperado a través de Silvera, que venía bastante fuera del partido, pero así son los goleadores. La alegría duró poco, porque una desatención en el fondo permitió el empate de Falcao (nos tiene de hijos el colombiano). Y así terminó el primer tiempo. 1 a 1.
La segunda parte fue pareja. River tuvo una muy clara con Buonanotte, que recién entraba, gracias a una asistencia de Aguirre. Simeone modificó los esquemas y mandó a la cancha también a Ortega y el chileno Sánchez. Y sacó al Loco, que se fue ovacionado por los cuervos. Gracias a este cambio, Abreu no estaba en el área para rechazar un centro y Sánchez metió un manotazo. Baldassi no dudó y cobró penal. ¿No puede dirigir la vuelta también? Es el mejor árbitro argentino, lejos. Y no solo por el penal. Lo sostuve durante todo el partido, cuando muchos cuervos protestaban varias decisiones. Puede equivocarse, pero le da ritmo al juego y cobra casi siempre lo que ve. No inventa como otros jueces. En el penal tuve un cagazo terrible ¡¡Qué descarga cuando vimos que entró la pelota cuervos!! El grito y los abrazos fueron interminables. Cada canto fue una plegaria hasta el pitazo final del árbitro cordobés. Algo quedó claro, así sí se puede. Pero ojo, se ganó la primera batalla. La guerra continúa en 8 días. A no confiarse.
La madrugada del sábado la pasamos sobre Varela para conseguir una entrada. Es increíble que a esta altura los socios que vamos siempre a la cancha nos tengamos que comer horas y horas de cola para ir a la cancha. No se cual sería la mejor alternativa, pero habiendo más de 7000 entradas disponibles estoy convencido de que no puede quedar afuera un tipo que va siempre. Porque los que vamos en las malas no somos más de 7000. En fin. A los dirigentes poco parece preocuparles, porque ni siquiera son capaces de abrir la Ciudad Deportiva para que la gente aguarde la venta con un poco más de seguridad. Va a tener que pasar algo grave algún día para que se den cuenta.
Volvamos al fútbol propiamente dicho. El domingo tuvimos el postre en La Plata. Un postre raro, porque es bastante amargo este lobito vírgen. Hola, ¿está Emiliano? Lamentablemente sí ¡¡y que mal que juega!! Es lento, torpe y encima mal compañero. Lo de Ramón me empieza a preocupar más como padre que como técnico. Lo cierto es que, con Emiliano en cancha, San Lorenzo caía 1 a 0, gracias a un penal inventado por el impresentable de Favalle (es una lástima que Baldassi no pueda dirigir los 10 partidos de la fecha) y en el que Orión volvió a ir hacia el otro palo del que fue la pelota (¿podemos practicar un poquito Agustín? Por si las moscas vuelan…) O sea GELP jugó con un hombre más y lo aprovechó.
En el segundo tiempo salió Emiliano. Ramón dejó 3 atrás y mandó a Bergessio arriba, con Romeo y Menseguez. Encima los vírgenes se quedaron con 10 (el impresentable árbitro se equivocó de jugador y rajó a otro) y San Lorenzo empezó a aprovechar su ahora superioridad numérica. Empató D´Alessandro, que venía bastante mal, pegándole al arco cuando el mundo esperaba el centro. Luego Romeo se perdió dos goles increíbles, pero la tercera fue la vencida y dio vuelta el partido, tras un error del muy pobre arquero tripero. Por suerte se sacó la mufa Bernardo, que no venía muy bien. Triunfo y punta para el Ciclón, quien si no hubiese caído en La Paternal acumularía 10 triunfos al hilo. El mal comienzo del campeonato ya quedó atrás y San Lorenzo llega al último tramo en lo más alto, junto a River y Estudiantes.
De un comienzo dubitativo en ambos torneos, cuando parecía que pronto nos quedaríamos sin nada, a un presente casi perfecto, con dos caminos a la gloria abiertos. Todavía queda media semana clave, de la una y media que habíamos planificado. A pesar de que en esta semana comimos muy bien, no hagamos la digestión. El jueves será la última batalla con River, que viene muy golpeado de acuerdo a los cada vez menos ingeniosos afiches que se ven por la ciudad. Será la oportunidad de darle el golpe de KO, no la dejemos pasar. San Lorenzo tendrá que cuidar la pelota, sin meterse atrás. Y cuando la tengan ellos tendrá que aprovechar cada contra. Un gol azulgrana puede ser mortal para los de Simeone. El pelado deberá volver a Núñez más decidido que la última vez. D´Alessandro también tendrá su revancha. Bergessio puede ser clave ¿y Menseguez también? ¿O le dará prioridad a alguno de los 9 de área? Veremos que decide Díaz (Emiliano no, por favor…)
A prepararse cuervos. La espera hasta el jueves será eterna. Y si el resultado viene siendo favorable, el partido será más eterno aún. Esperemos que Pezzotta esté a la altura del encuentro y no cobre cosas extrañas como la última vez que nos dirigió en el Nuevo Gasómetro (y sino que le manden una señora a la habitación, como en Uruguay). Luego habrá tiempo para pensar en los clásicos que vienen con los dos inquilinos. Ahora la prioridad es el jueves. Y más que prioridad es obsesión...Ya van a ver…

Esto es efímero!!

Esto es efímero!!
¿Cómo corre el tiempo?